Punto de verano es calor de radio en estado puro, de siete de la tarde a once de la noche cada sábado y domingo.
¡Porque hasta el comienzo de la Liga todo es toro!. Sube la temperatura con la música que suena en el programa. Nos refresca el ambiente la participación de los oyentes. Recuerdan al sabor de una bebida refrescante los viajes a los destinos de vacaciones más curiosos.
Bailamos tango, sudorosos, con la jerga del lunfardo rioplatense y poniendo en el aire de estos atardeceres de verano la queja sincera de un bandoneón. Nos verán con sombrilla y con manguitos en las sesiones de noche de los cines de verano. Nos reconocerán al pasar, porque vivimos en el escaparate de la tienda de animales del señor Peebles, rodeados de mascotas.
Cada semana nos subidos al tobogán de la ciencia, a punto de deslizarnos a toda velocidad por el saber de las cosas que hay que saber. Vestimos todos los estilos llenos de estilo, y somos audaces con todas las salsas que esperan una buena mesa.
¡Qué vértigo!. ¡Sin solución de continuidad!. Una entrevista, un invitado, otra entrevista que se transforma en conversación, los sonidos de la carretera que nos llegan desde la rodadura de una moto combinados con los descubrimientos imposibles de un i mas de chiflado Y así, cada programa es el tiempo que transcurre entre la insoportable levedad del ser de un libro desnudado hoja por hoja y lo que sucedió una vez, a sabiendas de que pudo no haber sucedido nunca.
Porque así lo contamos, esperamos visita cada fin de semana