Mientras los Cleveland Cavaliers y los Boston Celtics se enfrentaban en el cuarto partido de su serie de play-offs en la NBA, Lebron James recibía una caricia de su contrincante Pierce. Nada del otro mundo, si no fuera porque la madre del pequeño Lebron, Gloria, andaba cerca para recriminarle su acción al jugador de los Celtics, e incluso enfrentarse a él si llegaba el caso. Al retoño no le sentó demasiado bien que su madre le dejara en evidencia delante de los demás, y no le quedó más remedio que manda a su madre que se sentara con no demasiadas buenas maneras. Una preciosa escena familiar ante los 18.000 espectadores del Boston Garden.





