La importancia que los medios de comunicación estamos prestando al Giro no es para tirar cohetes, la verdad. Todo sea que luego gane un español y tengamos que hacer un resumen de todo lo qeu ha pasado en las tres semanas de competición. Mientras, nos conformamos con imagen simpáticas, como está que nos dejó David Millar al intentar disputar el sprint de final de etapa. La cadena de su bicicleta dijo basta y dejó al británico tirado a apenas un kilómetro de meta. Y Millar no tuvo más remedio que reaccionar como lo hubiera hecho cualquier humano con la sangre caliente: tomando represalias contra lo que se tiene más a mano. Gajes del oficio.





