Corría la segunda mitad del duelo fratricida entre el Arsenal y el Liverpool de los cuartos de la Champions, y el acoso al que andaban sometiendo los gunners a la portería visitante hacía presagiar que finalmente el empate a uno se decantaría del lado del conjunto local. El viento soplaba a favor, pero nadie sospechaba que Niklas Bendtner sería el encargado de hacerle el trabajo sucio al equipo de Rafa Benítez. Como si de un central experimentado se tratara, Bendtner rebañó el balón de la misma lína de gol para lograr evitar... el gol de su propios compañeros.





